Tormento diario

Me siento como si fuera a explotar 
de tanto tormento, de aflicción. 
He llegado a un punto en donde no deseo seguir 
viviendo así. ¿Cómo puedo surgir? 
No tengo un futuro claro, las cartas no se han echado. 
Ni siquiera sé que haré mañana, porque puede ser 
que todo se eche a perder. 
O que haya una tranca, o que la universidad se pare 
y no pueda graduarme 
en el tiempo establecido, 
en el tiempo elegido. 
No sé si mañana el Guri acabe con la electricidad 
que surte toda mi ciudad 
y regresemos a la antigüedad 
usando velas para alumbrar. 
No sé si mañana un malhechor atacar mi ser 
y se lleva con él 
mi 
último 
aliento. 
Me siento en la desidia más abrumadora 
que se puedan imaginar. 
Pensar, 
no 
puedo 
pensar. 
Tengo miedo de lo que pueda llegar a pasar 
con los alzamientos que amenazan la integridad 
pero que ya todos ven con quimera, 
deseando que la sangre corra por las calles 
para ver si así esto sale, 
y podamos trabajar en recuperar 
lo poquito que nos ha de quedar. 
Pero siento vergüenza de aceptar 
que una vida vale menos que la libertad. 
Si es la mía, pues qué más da, 
pero no puedo poner en riesgo la de alguien más 
que quizás quiere vivir de verdad. 
No concibo la felicidad 
porque no paro de cavilar que puedo hacer 
para poder comer, 
para poder leer 
algo que no sean los asesinatos 
que me aturden a cada rato. 
Las redes están infectadas de tanto poder 
con gente que no ve más allá de lo que quiere hacer 
y la presunción de la inactividad 
está quitando la habilidad 
de razonar 
y de no publicar lo primero que a tu mente haya llegado. 
No sé qué pasará mañana, pasado o al final del año. 
Porque hoy todo está mal y no veo la luz entre tanta oscuridad.










Tef Campos

21. Venezolana. Escribo lo que siento, pienso, opino e imagino. Son trocitos de mi alma que se escapan a diario, quizás por el exceso de sentir

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