Íntimos deseos

Deseo gritar. 
Deseo patalear. 
Deseo llorar un mar. 
Deseo golpear mi corazón sin más 
para que así duela por decisión mía. 
Para que sea una herida por mi mente fría. 
Deseo arrancarme la razón 
y romper con esta prisión 
que me tiene atrapada, 
que me tiene cautiva en sus garras. 
Pero todo está en mi contra 
las cartas aluden mi casa, 
me entierran con saña. 
Deseo llorar lágrimas normales 
sin tener que ver mis sentimientos 
cayendo a raudales. 
Me siento como si fuera a explotar 
y mi mente no para de sollozar 
para que pare, 
para que termine, 
para que no siga fluyendo 
el 
dolor 
de 
mi 
corazón. 
Pero no puedo pararlo, 
está atascado 
el interruptor que frena el mal sabor, 
que me ayuda a fingir con comprensión, 
que me ayuda a pasar de esta aflicción… 
Y no sé cómo remediarlo 
le he hecho ya mucho daño. 
Está verdaderamente atrofiado 
y no sé repararlo; 
necesito subsanarlo 
para que esto se calme, 
para que todo pase. 
Ansío el amanecer 
para ver todo más claro y dejar de perecer 
en este rio de contradicción 
donde abunda el terror 
de perder lo que soy. 
Deseo correr, 
salir 
y no reaparecer. 
Ese se ha vuelto mi mantra 
esas palabras siempre me acompañan… 
Mis letras lloran, 
gritan y claman 
que mi mente deje de pensar 
en esas cosas malas. 
Pero a veces no logro controlarlas 
y se filtran en lágrimas 
que se convierten en escritos 
que enfrían mis sentidos.

                     Photo by Cristian Newman on Unsplash


















Tef Campos

20. Venezolana. Escribo lo que siento, pienso, opino e imagino. Son trocitos de mi alma que se escapan a diario, quizás por el exceso de sentir

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